Subíamos a un avión, y ya tan pasado el día me acuerdo nomás de ella entre las personas.
Había más gente, pero la conocida era ella.
Ibamos a su casa en las sierras, por alguna extraña razón en avión.
Un avión que dio una vuelta en círculo y siguió paseando..
¿Qué?
Para colmo, entre los asientos aparece él, escuchando música, y no me veía.
Quiero saludarlo. Entre los asientos.
No se porqué nos cambiamos todos de asientos y en eso me pellizca el brazo para que lo vea.
Barba.
Y aterrizamos. Entramos a la casa, que ya no era casa, era un edificio enorme de muchos pisos.
Muy blanco todo, y de mármol y de blanco y escaleras y poca gente.
Está sentado en unas butaquitas y yo a ella la perdí.
Y otra ella pasó corriendo de naranja en el piso de abajo.
Vino un él todo de blanco y te revisó los ojos con una linternita, abajo en las pupilas.
Me hizo lo mismo y me sacó los anteojos. Se fue con mi anteojos.
Hablamos, que ganas de verte fuera de mi sueño.