Entraba al departamento [que era mucho más pequeño y con más pasillos] Y los sorprendía, en realidad sorprendía su miraba, porque estaba oscuro y todavía estaba pálida la mirada del sol. No entendía muy bien pero supe que estaban incómodos y me retiré, como si nada.
No recuerdo el medio.
Era el cumpleaños de ella, su vestido sexy no era tan sexy. Era de colores y rombos, más bien el vestido de una murguera. Y ella se agachaba, y yo no podía hablar bien con ella y tuve que marcarle mi distracción.
Y dos éls le adivinaban la personalidad y el signo zodiacal, una pavada. Me preguntaba ella porqué me había atrasado respondí [pero todos sabían la respuesta]
Los zapallitos en rodajas estaban crudos. Estaban ricos. Muy tranquila miraba todo, de repente a mi lado apareció él, arruinando todo. Cuando vi qué ella lo acompañaba todo mejoró.
Me dispuse a juntar todas mis cosas para irme [que estaban desparramadas por todos lados] y escucho:
-Amapola!-
Con ese tono de voz tan particular, tan tranquilo. Sonaba a voz quieta, tomando mates, en una piedra relajada. Era él, con los verdes y una caja de herramientas al tono. Estaba llena de yerba y papelitos, me daba risa.
Intentaba pasar la piedra horizontal y le pedía a él otro, que haga contrapeso porque me caía.
Quiero un rinoceronte y una flor.
